lunes, 3 de diciembre de 2012


 Precedentes de la Disciplina

Gracias a la imprenta, se produce lo que se conoce como la Primera Explosión Demográfica de la documentación, gracias a ella se pueden realizar en serie la impresión de los documentos. La utilización de tipos y letras que permitían la composición de los textos de cada página, permitieron a la imprenta generar importantes tiradas de ejemplares, o lo que es lo mismo generar decenas y centenares de copias de una obra concreta. Esto supuso que el libro o documento empezara a estar al alcance de más sectores de la población y por ende, la cultura y la educación. Unido a ello, las universidades que empiezan a consolidarse entre el siglo XV y XVI, actúan como puntos de difusión de esa cultura, permitiendo un primer avance en la generalización de la cultura.

En siglos posteriores y con relación a las mejoras planteadas en las imprentas, la producción documental aumenta de forma sobresaliente, generando un problema de control de la información. Entre toda la producción documental, llegaba a ser complicado o tedioso, localizar una obra determinada que versara sobre un determinado asunto o materia. El problema adquirió un alcance internacional, puesto que la producción documental no sólo se ofrecía a nivel de un único país o región. La variable idiomática y el periodo de maduración de las lenguas vernáculas, hizo coexistir una misma obra en diferentes idiomas.

La solución al problema de control de las publicaciones producidas, apareció de forma concluyente como resultado de las experiencias aprendidas hasta el Siglo XVIII. Durante este siglo, (el de las luces), tiene lugar un movimiento en Europa y en especial en Francia, que se denomina el Enciclopedismo y la Ilustración, que trata de crear obras de referencia de carácter universal que contemplen todo el saber y conocimiento existente. Uno de los primeros problemas a los que se enfrentan, es localizar precisamente las fuentes de información o libros y documentos que les sirvan como base de sus artículos científicos. En consecuencia se toma conciencia de la necesidad de crear un instrumento que fuese capaz de poner en contacto la comunidad científica y sus obras respecto de sus estudiosos y hombres ilustrados. Esta necesidad, hace que se creen las primeras bibliografías.

Como se sabrá, el Siglo XVIII y XIX se caracterizan por un segunda explosión demográfica de la publicación de libros, obras de referencia, artículos de revistas, publicaciones científicas, congresos, literatura gris... que hacen cada vez más difícil el control documental de la información publicada. Será en este contexto cuando la bibliografía se constituye como una ciencia o disciplina emergente que viene a gestionar el descontrol de publicaciones.

Es importante tener en cuenta que Bibliografía en un primer momento se denominó como Lista de libros, (que no hace referencia a los contenidos), llegando a ser asociada al estudio y conocimiento de los manuscritos y libros antiguos tal y como apela la corriente anglosajona que la define. Pero según la corriente europeo-continental, la Bibliografía es la ciencia de las bibliotecas y la ciencia del libro de la cual derivo la Biblioteconomía y la Documentación, que iniciaron Paul Otlet y La Fontaine. También se entiende por Bibliografía la Ciencia de los Repertorios, siendo una concepción moderna que gestó el Bibliotecario Francés Gabriel Peignot en 1812 con el Repertoire Universal de Bibliographie.


Desde el período clásico hasta el Renacimiento la lengua en la que se comunicaban las cuestiones intelectuales era el latín, gracias a la imprenta vamos a ver como las lenguas originarias de cada Estado / nación empiezan a imponerse y cada vez más serán los propios autores los que demanden publicar sus obras en sus lenguas y difundirlas en el S. XV a partir de la época protestante. Entre este momento y en el que ya podemos hablar de revolución transcurren aproximadamente 200 años, momento asociado a grandes hitos, momento de la revolución francesa en que se viven de una nueva manera la cultura, las ideas . . . debido al movimiento de los enciclopédicos e ilustrados, en el S. XVIII.

Existe un primer momento histórico y cultural muy importante, realizándose la elaboración, edición y publicación del primer diccionario - enciclopedia -, momento en que los ilustrados toman conciencia de que el conocimiento hay que compilarlo y difundirlo.

Tiene lugar la revolución científica y todas las cuestiones descubiertas tenían que agruparse y difundirse, debían madurar, crecer y expandirse. Siendo este el punto de partida para que se empiece a hablar de documentación y bibliografía, es completamente necesario el control bibliográfico para dar coherencia a la explosión de los nuevos conocimientos científicos.

Estos primeros autores ya plantean que el control bibliográfico debe convertirse en una disciplina. El concepto de la bibliografía como nueva disciplina se está gestando y poco a poco va a sufrir una evolución conceptual, gracias a las diferentes concepciones teóricas de cada autor podemos asistir a la creación del concepto de bibliográfico.

Tanto el término de bibliografía como el de documentación han sido términos utilizados por el hombre para orientarse en el mundo de la información.

En el S. XIX, después de estas primeras concepciones, se entiende que ante la abrumadora existencia de librarios y no librarios, esta nueva disciplina se debe de elevar a la categoría de ciencia y se empezará a hablar de la “Ciencia de la Documentación”, cuyo objeto no será la acumulación de materiales sino el conocimiento de su existencia y el poder de transmitirla.

La bibliografía, decían los primeros teóricos, se encargaba de toda la literatura impresa de cualquier tema y momento y que una de las funciones del técnico sobre estas bibliografías era el control de las fichas no limitándose a un mero control físico sino llegar al control analítico, del contenido. Se trata de una elaboración de fichas analíticas.

Actualmente podemos entender por bibliografía: un cruce entre la producción y el consumo intelectual uniendo además los pensamientos del autor y del lector.





RUTA DE INFORMACIÓN




Organigrama


En 1895 tuvo lugar en Bruselas la Conferencia Internacional de Bibliografía. Podemos destacar sus propuestas y conclusiones más importantes.

Propuestas:


  • La primera fue el propósito de crear el Instituto Internacional de Bibliografía, que tuviese por objeto el estudio y control de todas las cuestiones relacionadas con la bibliografía general, pero sobre todo que fuera el precedente más inmediato de lo que, para ellos, era su deseo fundamental: la elaboración del RBU

  • La segunda propuesta es formar una oficina Internacional de Bibliografía, que fuese el “brazo ejecutor” (órgano ejecutivo) del Instituto, que vendría a continuación. Además, esta Oficina tenía que formarse sobre la base de una sociedad cooperativa (lo que ya decía La Fontaine), cuyos miembros estuvieran interesados en la creación del RBU. Sería competencia también de la Oficina la publicación de un repertorio de fichas clasificadas siguiendo la CDU. Por último hablaron de la necesidad de que hubiera centros bibliográficos en todas las ciudades, que, lógicamente, estarían perfectamente comunicados entre sí.

  • Tercera propuesta: la constitución de una Unión Bibliográfica Universal (UBU)

Conclusiones:


  • Hubo que adoptar la CDU como el método más satisfactorio, desde el punto de vista práctico e internacional.

  • Un criterio único de aplicación de la CDU a nivel internacional con la mayor brevedad posible.

  • Que todos los estados participantes formasen la UBU, como antesala de la Oficina Internacional de Bibliografía (OIB)

  • La puesta en marcha del Instituto Internacional de Bibliografía (IIB)

  • Que todos los estados miembros señalasen a sus respectivos gobiernos la necesidad imperiosa del control y la uniformidad del Depósito Legal

·         Que todas las publicaciones, especialmente los catálogos colectivos, que solían prepararse por organizaciones de libreros siguiesen la CDU.

Con todas estas conclusiones y propuestas se pone en marcha en ese mismo año la principal institución (IIB), que regiría el mundo de la documentación e información.


  Localización del antecedente “Epítome de la Bibliotheca Oriental i Occidental, Naútica y Geographica” de Antonio de León Pinelo

Obra publicada en 1629 por Antonio de León Pinelo. No tenemos datos seguros deL lugar y fecha de nacimiento, pero aproximadamente lo podemos situar en Lisboa o Valladolid entre 1591 o 1595.
Entre 1617 y 1620 regentó la cátedra de cánones, fue corregidor, Alcalde mayor de minas de Oruro y asesor del corregidor en Potosí.
En el periodo que abarca desde  1644 hasta su muerte, Antonio de León Pinelo ejerció como juez letrado de la Casa de Contratación y Cronista Mayor de Indias.
El Epítome de la Bibliotheca Oriental i Occidental, Naútica y Geographica, fue  publicado en 1629 con las aprobaciones de Fray Lope de Vega Carpio, licenciado Velasco Acevedo y D. Tomás Tamayo de Vargas, cronista del rey.
En esta obra, Antonio de León Pinelo, aprovecha e incluye los materiales que se incluían en otras publicaciones anteriores y las cuales se caracterizaban por no tener de una bibliografía especial. Su obra fue novedosa por la materia de la que se trataba.
Descripción:
Esta obra se divide en cuatro bibliotecas, claves de todo lo que se puede decir hasta ese momento de las Indias. Las dos primeras Occidental y Oriental contienen las materias más propias. La Naútica y Geográfica tratan de materias más remotas. Según Pinelo en su obra ha incluido referencias  de los autores religiosos de la Compañía de Jesús, cuyos escritos han ilustrado las ciencias con tratados, las historias de las provincias y las cartas sobre sus viajes y misiones. En segundo lugar se mencionan aquellos autores sobre los cuales hace una referencia general incluyendo solo sus títulos. Otra parte está dedicada a obras que solo ha visto y de algunas deja sus nombres en blanco para que alguien que las conozca mejor pueda añadirlos.
Los libros breves los trascribe exactamente, los largos los resume y todos están pasados a lengua castellana, haciendo siempre referencia a su lengua original en la que fueron escritos. Algunos van en dos o más títulos.
Se han incluido los comentadores y traductores que han tenido las obras en varios idiomas.
A la hora de escribir sus referencias hace aclaraciones en las que explica como a los religiosos de la compañía de Jesús, al tener tantos escritos siempre los señalará con una “P” al principio, en el catálogo alfabético, ya que van distribuidos por materias. Con una “I” señala aquellas obras que se escribieron en muchas lenguas, y que el considera importante mencionarlas.
Estructura:
Está estructurado este epítome:
1.    Tabla de títulos de las cuatro bibliotecas: se enumera el título y la página donde puede encontrarse. Cuando se cambia de biblioteca la numeración vuelve al principio

Biblioteca Oriental: 16 títulos
Biblioteca Occidental: 27 títulos
Biblioteca Naútica: 3 títulos
Biblioteca Geográfica: 1 título
2.    Catálogo alfabético de autores, comentadores y traductores, con la lengua en que escribieron y distinguiendo si son impresos (imp.) o manuscritos (M. S). Se señalan con números arábigos las páginas en el epítome y con números castellanos las del apéndice y una señal (cruz) indicará cuales son los autores principales de cada obra. También se indica el tratamiento que tiene el autor, por ejemplo, una F si es fray, una lic. Si es licenciado, etc…

3.    Tabla de lenguas de las obras que figuran en el epítome junto con los lugares donde se hablan (44 lenguas)
4.    A continuación se detallan cada una de las obras en el mismo orden que figuran en la tabla de títulos.

5.    En último lugar se incluye un apéndice describiéndose en él, la biblioteca histórica de Paulo Bolduano, en lengua latina e impresa en 1620. Este apéndice también va dividido para las cuatro bibliotecas y siguiendo el mismo orden


  REFERENCIAS:

·         BLÁZQUEZ OCHANDO, M. Historia de la ciencia de la documentación [Documento en línea], 2008. [Consulta: 02-12-2012]

·         LEÓN PINELO, A. de. Epítome de la Bibliotheca Oriental i Occidental, Naútica y Geographica. Bibliofilos Argentinos, Buenos Aires, 1919 [Consulta: 02-12-2012]


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