Precedentes de la
Disciplina
Gracias a la imprenta, se produce lo que se conoce como la Primera Explosión
Demográfica de la documentación, gracias a ella se pueden realizar en serie la
impresión de los documentos. La utilización de tipos y letras que permitían la
composición de los textos de cada página, permitieron a la imprenta generar
importantes tiradas de ejemplares, o lo que es lo mismo generar decenas y
centenares de copias de una obra concreta. Esto supuso que el libro o documento
empezara a estar al alcance de más sectores de la población y por ende, la
cultura y la educación. Unido a ello, las universidades que empiezan a
consolidarse entre el siglo XV y XVI, actúan como puntos de difusión de esa
cultura, permitiendo un primer avance en la generalización de la cultura.
En siglos posteriores y con relación a las mejoras planteadas en
las imprentas, la producción documental aumenta de forma sobresaliente,
generando un problema de control de la información. Entre toda la producción
documental, llegaba a ser complicado o tedioso, localizar una obra determinada
que versara sobre un determinado asunto o materia. El problema adquirió un
alcance internacional, puesto que la producción documental no sólo se ofrecía a
nivel de un único país o región. La variable idiomática y el periodo de
maduración de las lenguas vernáculas, hizo coexistir una misma obra en
diferentes idiomas.
La solución al problema de control de las publicaciones
producidas, apareció de forma concluyente como resultado de las experiencias
aprendidas hasta el Siglo XVIII. Durante este siglo, (el de las luces), tiene
lugar un movimiento en Europa y en especial en Francia, que se denomina el
Enciclopedismo y la
Ilustración, que trata de crear obras de referencia de
carácter universal que contemplen todo el saber y conocimiento existente. Uno
de los primeros problemas a los que se enfrentan, es localizar precisamente las
fuentes de información o libros y documentos que les sirvan como base de sus
artículos científicos. En consecuencia se toma conciencia de la necesidad de
crear un instrumento que fuese capaz de poner en contacto la comunidad
científica y sus obras respecto de sus estudiosos y hombres ilustrados. Esta
necesidad, hace que se creen las primeras bibliografías.
Como se sabrá, el Siglo XVIII y XIX se caracterizan por un
segunda explosión demográfica de la publicación de libros, obras de referencia,
artículos de revistas, publicaciones científicas, congresos, literatura gris...
que hacen cada vez más difícil el control documental de la información
publicada. Será en este contexto cuando la bibliografía se constituye como una
ciencia o disciplina emergente que viene a gestionar el descontrol de
publicaciones.
Es importante tener en cuenta que Bibliografía en un primer
momento se denominó como Lista de libros, (que no hace referencia a los
contenidos), llegando a ser asociada al estudio y conocimiento de los
manuscritos y libros antiguos tal y como apela la corriente anglosajona que la
define. Pero según la corriente europeo-continental, la Bibliografía es la
ciencia de las bibliotecas y la ciencia del libro de la cual derivo la Biblioteconomía y la Documentación, que
iniciaron Paul Otlet y La
Fontaine. También se entiende por Bibliografía la Ciencia de los
Repertorios, siendo una concepción moderna que gestó el Bibliotecario Francés
Gabriel Peignot en 1812 con el Repertoire
Universal de Bibliographie.
Desde el período clásico hasta el Renacimiento la lengua en la
que se comunicaban las cuestiones intelectuales era el latín, gracias a la
imprenta vamos a ver como las lenguas originarias de cada Estado / nación
empiezan a imponerse y cada vez más serán los propios autores los que demanden
publicar sus obras en sus lenguas y difundirlas en el S. XV a partir de la
época protestante. Entre este momento y en el que ya podemos hablar de
revolución transcurren aproximadamente 200 años, momento asociado a grandes
hitos, momento de la revolución francesa en que se viven de una nueva manera la
cultura, las ideas . . . debido al movimiento de los enciclopédicos e
ilustrados, en el S. XVIII.
Existe un primer momento histórico y cultural muy importante,
realizándose la elaboración, edición y publicación del primer diccionario - enciclopedia
-, momento en que los ilustrados toman conciencia de que el conocimiento hay
que compilarlo y difundirlo.
Tiene lugar la revolución científica y todas las cuestiones descubiertas
tenían que agruparse y difundirse, debían madurar, crecer y expandirse. Siendo
este el punto de partida para que se empiece a hablar de documentación y
bibliografía, es completamente necesario el control bibliográfico para dar
coherencia a la explosión de los nuevos conocimientos científicos.
Estos primeros autores ya plantean que el control bibliográfico
debe convertirse en una disciplina. El concepto de la bibliografía como nueva
disciplina se está gestando y poco a poco va a sufrir una evolución conceptual,
gracias a las diferentes concepciones teóricas de cada autor podemos asistir a
la creación del concepto de bibliográfico.
Tanto el término de bibliografía como el de documentación han
sido términos utilizados por el hombre para orientarse en el mundo de la
información.
En el S. XIX, después de estas primeras concepciones, se
entiende que ante la abrumadora existencia de librarios y no librarios, esta
nueva disciplina se debe de elevar a la categoría de ciencia y se empezará a
hablar de la “Ciencia de la Documentación”, cuyo objeto no será la acumulación
de materiales sino el conocimiento de su existencia y el poder de transmitirla.
La bibliografía, decían los primeros teóricos, se encargaba de
toda la literatura impresa de cualquier tema y momento y que una de las
funciones del técnico sobre estas bibliografías era el control de las fichas no
limitándose a un mero control físico sino llegar al control analítico, del
contenido. Se trata de una elaboración de fichas analíticas.
Actualmente podemos entender por bibliografía: un cruce entre la
producción y el consumo intelectual uniendo además los pensamientos del autor y
del lector.
RUTA DE INFORMACIÓN

En 1895 tuvo lugar en Bruselas la Conferencia Internacional de Bibliografía. Podemos destacar sus
propuestas y conclusiones más importantes.
Propuestas:
- La primera fue el propósito de crear el Instituto Internacional de Bibliografía, que tuviese por objeto el estudio y control de todas las cuestiones relacionadas con la bibliografía general, pero sobre todo que fuera el precedente más inmediato de lo que, para ellos, era su deseo fundamental: la elaboración del RBU
- La segunda propuesta es formar una oficina Internacional de Bibliografía, que fuese el “brazo ejecutor” (órgano ejecutivo) del Instituto, que vendría a continuación. Además, esta Oficina tenía que formarse sobre la base de una sociedad cooperativa (lo que ya decía La Fontaine), cuyos miembros estuvieran interesados en la creación del RBU. Sería competencia también de la Oficina la publicación de un repertorio de fichas clasificadas siguiendo la CDU. Por último hablaron de la necesidad de que hubiera centros bibliográficos en todas las ciudades, que, lógicamente, estarían perfectamente comunicados entre sí.
- Tercera propuesta: la constitución de una Unión Bibliográfica Universal (UBU)
Conclusiones:
- Hubo que adoptar la CDU como el método más satisfactorio, desde el punto de vista práctico e internacional.
- Un criterio único de aplicación de la CDU a nivel internacional con la mayor brevedad posible.
- Que todos los estados participantes formasen la UBU, como antesala de la Oficina Internacional de Bibliografía (OIB)
- La puesta en marcha del Instituto Internacional de Bibliografía (IIB)
- Que todos los estados miembros señalasen a sus respectivos gobiernos la necesidad imperiosa del control y la uniformidad del Depósito Legal
·
Que todas las publicaciones,
especialmente los catálogos colectivos, que solían prepararse por
organizaciones de libreros siguiesen la CDU.
Con todas estas conclusiones y propuestas se pone en marcha en
ese mismo año la principal institución (IIB), que regiría el mundo de la
documentación e información.
Localización del antecedente “Epítome
de la Bibliotheca Oriental i Occidental, Naútica y Geographica” de Antonio de
León Pinelo
Obra publicada en 1629 por Antonio de León Pinelo. No
tenemos datos seguros deL lugar y fecha de nacimiento, pero aproximadamente lo
podemos situar en Lisboa o Valladolid entre 1591 o 1595.
Entre 1617 y 1620 regentó la cátedra de cánones, fue
corregidor, Alcalde mayor de minas de Oruro y asesor del corregidor en Potosí.
En el periodo que abarca desde 1644 hasta su muerte, Antonio de León Pinelo
ejerció como juez letrado de la Casa de Contratación y Cronista Mayor de Indias.
El Epítome de la Bibliotheca Oriental i Occidental,
Naútica y Geographica, fue publicado en
1629 con las aprobaciones de Fray Lope de Vega Carpio, licenciado Velasco
Acevedo y D. Tomás Tamayo de Vargas, cronista del rey.
En esta obra, Antonio de León Pinelo, aprovecha e incluye
los materiales que se incluían en otras publicaciones anteriores y las cuales
se caracterizaban por no tener de una bibliografía especial. Su obra fue
novedosa por la materia de la que se trataba.
Descripción:
Esta obra se divide en cuatro bibliotecas, claves de todo
lo que se puede decir hasta ese momento de las Indias. Las dos primeras Occidental
y Oriental contienen las materias más propias. La Naútica y Geográfica
tratan de materias más remotas. Según Pinelo en su obra ha incluido
referencias de los autores religiosos de
la Compañía de Jesús, cuyos escritos han ilustrado las ciencias con tratados,
las historias de las provincias y las cartas sobre sus viajes y misiones. En
segundo lugar se mencionan aquellos autores sobre los cuales hace una
referencia general incluyendo solo sus títulos. Otra parte está dedicada a
obras que solo ha visto y de algunas deja sus nombres en blanco para que
alguien que las conozca mejor pueda añadirlos.
Los libros breves los trascribe exactamente, los largos
los resume y todos están pasados a lengua castellana, haciendo siempre
referencia a su lengua original en la que fueron escritos. Algunos van en dos o
más títulos.
Se han incluido los comentadores y traductores que han
tenido las obras en varios idiomas.
A la hora de escribir sus referencias hace aclaraciones en
las que explica como a los religiosos de la compañía de Jesús, al tener tantos
escritos siempre los señalará con una “P”
al principio, en el catálogo alfabético, ya que van distribuidos por materias.
Con una “I” señala aquellas obras
que se escribieron en muchas lenguas, y que el considera importante mencionarlas.
Estructura:
Está estructurado este epítome:
1.
Tabla de títulos de las cuatro bibliotecas: se enumera el título y la página donde puede
encontrarse. Cuando se cambia de biblioteca la numeración vuelve al principio
Biblioteca
Oriental: 16 títulos
Biblioteca
Occidental: 27 títulos
Biblioteca
Naútica: 3 títulos
Biblioteca
Geográfica: 1 título
2.
Catálogo alfabético de
autores, comentadores y traductores, con la lengua en que escribieron y
distinguiendo si son impresos (imp.) o manuscritos (M. S). Se señalan con
números arábigos las páginas en el epítome y con números castellanos las del
apéndice y una señal (cruz) indicará cuales son los autores principales de cada
obra. También se indica el tratamiento que tiene el autor, por ejemplo, una F
si es fray, una lic. Si es licenciado, etc…
3.
Tabla de lenguas de las obras
que figuran en el epítome junto con los lugares donde se hablan (44 lenguas)
4.
A continuación se detallan
cada una de las obras en el mismo orden que figuran en la tabla de títulos.
5.
En último lugar se incluye un
apéndice describiéndose en él, la biblioteca histórica de Paulo Bolduano, en
lengua latina e impresa en 1620. Este apéndice también va dividido para las
cuatro bibliotecas y siguiendo el mismo orden
REFERENCIAS:
·
BLÁZQUEZ OCHANDO, M. Historia de la ciencia de
la documentación [Documento en línea], 2008. [Consulta: 02-12-2012]
·
LEÓN PINELO, A. de. Epítome de la
Bibliotheca Oriental i Occidental, Naútica y Geographica. Bibliofilos Argentinos, Buenos Aires, 1919 [Consulta:
02-12-2012]
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